ANTECEDENTES

En el año 2009 en el mes de octubre, Democracia Social AVE A.C, (DSAVE) realizó su Asamblea Nacional Ordinaria en la Ciudad de Aguascalientes, donde conjuntamente se tomó la decisión de reformar los Estatutos de la misma y así renacer con el nombre e imagen de la Asociación como Democracia Social AVE. A partir de la II Asamblea Nacional Ordinaria, Democracia Social AVE (DSAVE) acuerda la reforma de sus Documentos Básicos, pasando de ser una corriente de opinión al interior, a un gran movimiento nacional que fundamentalmente busca engrandecer la política, con acciones que alienten los acuerdos para el crecimiento y el desarrollo del país, iniciando así formalmente su vida interna y externa, contando así con más y nuevos contactos y canales de representación de diálogo hacia el interior del Partido Revolucionario Institucional (PRI)

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viernes, 18 de noviembre de 2011

La Invención de la Democracia

LA INVENCIÓN DE LA DEMOCRACIA

 Aunque parezcan estar muy lejanos, los tiempos en que surgieron la democracia en Atenas y la república en Roma están llenos de enseñanzas para nosotros. No sólo encontramos en ellos, por primera vez, palabras como política, democracia, censo o comicio, que se utilizan cotidianamente en nuestros me­dios de comunicación, sino que, también, su estudio nos ayuda a reconocer la fuerza y los obstáculos que han condicionado y siguen condicionando todos los intentos por realizar el ideal de­mocrático. Veamos desde una perspectiva panorámica, cuá­les fueron las vías por las que llegó a concebirse, a inventarse, una organización democrática de la sociedad.

1.   La crisis de la aristocracia ateniense

En su origen, hacia el año 1000 a.C., Atenas, como las pocas ciudades griegas que entonces existían, estaba gobernada por una realeza. El rey de Atenas, que tenía su palacio sobre la Acrópo­lis, era una especie de jefe supremo de otros tantos reyes que ejercían el mando en cada uno de sus respectivos clanes o tribus. Las relaciones entre el rey y el resto de los reyes parece ser que eran buenas y armoniosas hasta que el primero quiso acrecentar su poder, incorporando a su clan a las gentes extran­jeras que vivían en Atenas. Fue entonces cuando los demás se rebelaron y derrocaron al rey. A partir de ese momento, Atenas fue gobernada por el conjunto de nobles, o jefes de los clanes, que se mostraron hostiles al pueblo, es decir, a aquellos que no pertenecían a ningún clan. Fueron ellos los que ejercían el poder político, militar y religioso, reunidos normalmente en un conse­jo de arcontes, en el cual no podía participar nadie extraño a ese selecto grupo de familias atenienses.
Esa aristocracia que rigió en Atenas, sin ninguna oposición, durante más de dos siglos, cultivaba el sentido de la distinción y de la excelencia. Estaba orgullosa de sus dioses, en cuyo culto no podía participar el pueblo que tenía sus propias divinidades consideradas inferiores. El aristócrata mira siempre por encima del hombro a los representantes del pueblo a quienes considera débiles y cobardes. Se ha dicho, por tanto, que la moral de la aristocracia griega es una moral basada en un sentido competitivo de la vida, que sólo reconoce la fuerza, la belleza, el valor y el vigor físico, como criterios de poder político. Es lógico que con estos presupuestos surgieran los juegos panhelénicos, y entre ellos especialmente los juegos olímpicos, como el escenario idóneo para demostrar el verdade­ro valor. Las Odas triunfales que el poeta Píndaro consagra a los campeones de estos juegos son el vivo ejemplo de este senti­miento aristocrático. Aunque teóricamente los juegos es­taban abiertos a todos los ciudadanos, de hecho, fueron juegos de la aristocracia y para la aristocracia. La fortuna que exigía criar ca­ballos o prepararse durante todo el tiempo para participar en las pruebas atléticas sólo estaba al alcance de los nobles. Hay que señalar además que en la excelencia del campeón se solía resaltar una componente familiar, hereditaria. Cada familia tiene sus cualidades, y estas se transmiten por tradición. Se canta la gloria del vencedor por haber ganado una carrera y, al tiempo, se exaltan las hazañas de su padre y de su abuelo en esa misma prueba.
Según esa lógica aristocrática, es en la lucha donde resplan­dece la verdad y es el más fuerte el que dicta sus leyes, el que marca su territorio y el que ejerce el gobierno. El débil, el miem­bro del pueblo, el campesino, el artesano, apenas puede oponer otro argumento que no sea el de su propia miseria. La situación del pueblo era casi desesperada —esta situación fue percibida a tra­vés de todos los testimonios escritos de que disponemos. Pero el pueblo, en los primeros tiempos de dominio de la aristocra­cia, no tenía ninguna posibilidad de hacer oír su voz o conducir sus fuerzas. La fábula del halcón y el ruiseñor que nos cuenta el poeta Hesíodo, en el siglo VIII a.C. puede drnos una idea de la situación:

“Así habló un halcón a un ruiseñor de variopinto cuello mientras le llevaba muy alto, entre las nubes, atrapado con sus garras. Este gemía lastimosamente, ensartado entre las corvas uñas y aquel en tono de superioridad le dirigió estas palabras: ‘¡Infeliz! ¿Por qué chillas? Ahora te tiene en su poder uno mucho más poderoso. Irás a donde yo te lleve por muy cantor que seas y me servirás de co­mida si quiero o te dejaré libre. ¡Loco es el que quiere ponerse a la altura de los más fuertes! Se ve privado de la victoria y además de sufrir vejaciones, es maltratado’. Así dijo el halcón de rápido vue­lo, ave de amplias alas” (Hesíodo, Los trabajos y los días).

Aquellos debieron ser los argumentos que el pueblo escucha­ra de labios de los aristócratas, durante los siglos que perduró su situación angustiosa y miserable. Llegó el momento, sin embargo, en que la aristocracia ateniense no pudo seguir mante­niendo por la fuerza aquella situación y, a regañadientes, tuvo que pactar en medio de una auténtica guerra civil. Se acudió a una especie de árbitros o magistrados especiales. Los aristócratas esperaban que las cosas quedaran como estaban y el pueblo con­fiaba en ver cumplido su deseo de una justicia basada no ya en la fuerza, sino en la igualdad. Algunos de aquellos magistrados como Dracon, y sobre todo Solón, arconte de Atenas en el 594 a.C., dictaron leyes que supusieron una mayor igualación y un recorte de algunos de los tradicionales privilegios de la aristocra­cia. Para Solón, los excesos de la aristocracia no tienen ninguna justificación; la justicia es medida y exige dar al pueblo “lo que le basta”, es decir, no quitándole lo que le pertenece, aunque tampoco dándole más. La injusticia de la aristocracia —conclui­rá Solón— echa al pueblo en brazos del tirano. Y esto fue efecti­vamente lo que sucedió con Pisístrato con el cual, no obstante, comenzó una era de alivio y prosperidad para la ciudad. Los ciudadanos atenienses hicieron caso al consejo del tirano: se de­dicaron a sus negocios mientras él, con unos pocos colaborado­res, se ocupaba del Estado de una forma bastante juiciosa.


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jueves, 10 de noviembre de 2011

Elegirá el PRI candidatos a través de asamblea de delegados. Morelos


Por Claudia Marino G-Z

El método de elección de candidatos fue aprobado por poco más de 500 consejeros políticos en sesión extraordinaria.    Silvia Lozano

Hola, Gracias por utilizar el nuevo sistema de lectura automatizada de la Unión de Morelos. Titulo de la noticia: Elegirá el PRI candidatos a través de asamblea de delegados . Publicada el: Jueves, 10 de Noviembre de 2011 05:42. En: Politica. Escrita por: Claudia Marino G-Z. Texto completo:
El método de elección de candidatos fue aprobado por poco más de 500 consejeros políticos en sesión extraordinaria.
La consulta a las bases termina por crear enconos, divisiones y fracturas, determina el Consejo Político Estatal.

Ayer miércoles por la mañana el Consejo Político Estatal (CPE) del Partido Revolucionario Institucional (PRI) aprobó por unanimidad que el proceso de selección de candidatos a gobernador del estado, diputados locales de mayoría relativa y presidentes municipales, se hará por asamblea de delegados.

En sesión extraordinaria, los consejeros políticos (poco más de 500 de 650), integrantes del máximo órgano de dirección, concentrados en el auditorio del sindicato de trabajadores de química y petroquímica de Jiutepec, acordaron que esa “es la mejor mecánica para preservar el fortalecimiento y unidad partidistas, al considerar que la consulta a las bases termina por crear enconos, divisiones y fracturas”.
La plenaria que estaba programada para las 9 de la mañana, comenzó 45 minutos más tarde para juntar el quórum legal que les permitiera abordar los nueves puntos que estaban contemplados en la convocatoria que se emitió el pasado 3 de noviembre, donde se acordaron comisiones, se integró a más consejeros y se tomó protesta a algunos que no habían asistido en la sesión pasada.
Entre tanto, destacó que el proceso del CPE transcurrió sin incidentes, con madurez y civilidad política y además se autorizó al Comité Directivo Estatal (CDE) realizar pláticas para concertar acuerdos de participación, alianzas con uno o varios partidos políticos, siempre y cuando éstos sean afines y coincidentes con la declaración de principios, y programa de acción del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Por su parte, el dirigente del partido Amado Orihuela Trejo destacó la forma en que se han realizado las renovaciones y acuerdos alcanzados en el Consejo Político, en donde se ha privilegiado “el diálogo, los consensos y el tendimiento de puentes, que abonan a la suma y multiplicación de grupos y corrientes de expresión priistas”.
El líder partidista empeñó su palabra de que la dirigencia se mantendrá en la línea de su discurso, en el terreno de los hechos, de ser incluyentes y de escuchar y atender todas las voces, además aprovechó para hacer un llamado a todos aquellos que aspiren a ocupar algún cargo de elección popular, para que se mantengan “respetuosos de los tiempos que marquen el partido y la ley electoral”.

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